viernes, 27 de febrero de 2009

Perdon

Llego, dejo la bicicleta contra la reja. Se sentó en el segundo escalón, atrás suyo acontecía el patio de la escuela Nº1. Busco nervioso en el bolso el tabaco que no le fue fácil de encontrar debido al desorden de libros que había dentro. Lo armó y lo fumó.
La tarde caía con toda lujuria sobre los árboles y casas que imaginaban sus ojos. La rara sensación en su pecho tomaba forma de arroyos que exploraban el rostro ahora empapado.
No podía pensar. No podía concentrarse.
El tabaco ahora era por diferencia de unos minutos un consuelo eterno.
Creyó que leer calmaría sus deseos de ser feliz y leyó: “En lenguaje espiritual podríamos decir que dentro de cada persona hay una chispa individual de lo Divino, aunque hemos olvidado esta verdad fundamental por que estamos dormidos a nuestra verdadera naturaleza.”
En ese instante, pasó por enfrente suyo un automóvil escuchando a todo volumen el tema que hace unas horas se encontraba tarareando en su cabeza y que le había hecho recordar buenos tiempos de su niñez, con su padre. La sincronisidad de la vida lo había llevado a tener particular atención a las situaciones y circunstancias que lo rodeaban por más mínimas que sean, entonces comprendió que no debía darle la espalada a ese sentimiento angustiante, sino que debía hacerle frente.
Se preguntó ¿Por qué me es tan difícil perdonar a alguien? Y de la pregunta obtuvo la respuesta: por que en realidad no tengo que perdonar a nadie (pensó para su interior) solamente tengo que perdonarme a mi mismo, o acaso ¿no soy yo quien se pone las barreras para con los otros?, los otros siempre dieron lo mejor de si (o por lo menos así quiso pensarlo en ese momento). El dar sin recibir (resolvió finalmente) es romper esas barreras que uno mismo se pone y perdonarse por hacerlo.
Así su ansiedad fue de a poco calmada. El arroyo se sabia seco desde ese momento y el consuelo cada vez disto mas de ser eterno.
Ahora la tarde le ofrecía un rojizo digno de divinidad, próxima la noche decidió subirse a la bicicleta y volver al mundo para perdonarse y amar hasta el sin fin.

1 comentario:

Juan Luis dijo...

Muy bueno. Utilizas la belleza de las palabras de una forma poética y describis muy bien el sentimiento del personaje